Verano

Lindos días de aquel verano, melancólico, triste, solitario, andaba yo buscando algo distinto algo que me haga brillar, algún destello en mis ojos mas allá de las pupilas dilatadas de la noche anterior, algún motivo para seguir andaba buscando, cuerpo flaco reposado cerca de mi sollozo angustiado por la mística química de alguien que vuela en bicicleta, llanto lágrima, el cielo y el infierno no recuerdo donde es que estuve primero pero es lamentable donde estuve después. Andaba buscando yo respuestas, a las preguntas que siembra el paso del tiempo, un segundo de descuido y la ilusión siempre es fugaz en estos casos, sin comprender exactamente lo sombrío de mis pasos di el primero, cual niño con regalo desgaje las capas de lo que ahora es recuerdo en aprendizaje, un diario viejo, con noticias verdes, con pasos mal dados, recuerdo los gritos en la oscuridad del mas absoluto invento discursivo reposado frente a la televisiòn y la trampera dispuesta para la presa que sigilosa y oportuna se acerca, suave, lenta, sutil y despreocupada. Filosos dientes apretados en lo profundo de la yugular, la sangre se esparce por toda la habitación al son de una nueva melodía rock, fluyen las palabras arrojadas al viento, a esta altura ya podía pararme y empezar a comprender, un golpe, dos golpes, aun mas flaco el cuerpo de lo que esperábamos, las lágrimas, la ausencia, todo se escapa y cualquier invento discursivo o estrategia de lucha es vana, de nada sirve pelear, ahora la batalla esta perdida, sera mejor refugiarse en la cueva y salir el próximo verano...

Gestos

Fue su sangre y la de ella la que inundo mis venas de pura vida, amalgamados en gestos fortuitos de amor dieron vida, una noche que ya quedo en la nebulosa sideral del espacio de los recuerdos perdidos, una noche, un minuto, un solo instante desenvuelve una larga línea de historias cruzadas, pero lo que me atrae a golpear el teclado es la ausencia, que ya no duele porque se perpetua el respiro cotidiano, dando tumbos y giros exaltado por el insomnio semanal, pude verlo, puedo verme entonces, ahora entiendo al rojo profundo que corre desesperado de vena a arteria y a pequeños nódulos que vaya uno a saber cómo se llaman estallando la sangre calurosa por la humedad de la ciudad, y puedo verlo en un espejo que refleja la parte de atras, por eso la ausencia se vuelve presencia en mi carne, puedo verme y verlo secarse las manos dedo por dedo con gestos ampulosos de la artrosis que se relame de dolor, puedo verlo también apoyar las manos sobre el colchón para darse vuelta, y como fiel reflejo inconsciente puedo también verme a mi dándome vuelta con el mismo esfuerzo, está en mis gestos y ya no puedo distinguir el homenaje de la nostalgia por que la carne se hace en mi una copia fiel del recuerdo que tiene mi cabeza y sus sinuosos laberintos donde se esconde la memoria emocional. Asusta la temible rutina, asusta el paso del tiempo por la voz que lejana se despide convirtiendo la materia en esencia propia de un fantasma que sobrevuela la intensidad alborotada de nuestro días, asusta también por que resulta el paso del tiempo un cruel refugio para la memoria que falla, el paso del tiempo erosionando los momentos otrora palpables se vuelve ahora una búsqueda intensiva por no perder el hilo vocal, la voz con el consejo, el llanto real del recuerdo, se lucha día a día para no perder las huellas que forjaron lo que somos, entonces el tiempo y su maldito ángel corrosivo se relamen gastando recuerdos, cambiando tonos, supliendo palabras, enhebrando la ponzoñosa aguja de perderlo todo en el océano tumultuoso de la memoria. Sus manos ahora son mis manos...

El existencialismo es un humanismo


En consecuencia, cuando en el plano de la autenticidad total, he reconocido que el
hombre es un ser en el cual la esencia está precedida por la existencia, que es
un ser libre que no puede, en circunstancias diversas, sino querer su libertad,
he reconocido al mismo tiempo que no puedo menos de querer la libertad de
los otros.
Quiere decir
simplemente que los actos de los hombres de buena fe tienen como última
significación la búsqueda de la libertad como tal.
Jean Paul Sartre

Sopa de letras

Los existencialistas como yo no escribimos

Solía escribirle para leerlo y solía leerlo para escribirle, era un ida y vuelta de ideas entrelazadas o una idea separada por el arbitrio de la creación en dos cabezas, una conexión cósmica supo definir Gustavo, muy a pesar suyo.
¿Y que otra cosa podría ser? si no somos más que polvo de estrellas.

“Separamos mañana de ayer o de ahora porque mañana es, en principio, expresión de creencia…” Benveniste

El problema radica esencialmente en la concepción del tiempo que adquirimos y que se transmite irremediablemente. Parte del entendimiento que nos caracteriza determina una verticalidad temporal en la que nos vamos trasladando desde el inicio hasta el final, lo mas grafico sería hablar de camino. Cuando necesariamente y de manera fáctica no se produce ningún tipo de traslado de materia. Es decir: no hay camino y nuestros pasos no van a ningún lado. Estamos, solo eso, hasta que dejamos de estar. Somos naturaleza disfrazada de cultura.
El pasado y el futuro se conjugan en un mismo lugar y se cocinan en la olla de nuestra fantasía como ucronía y como utopia.
El lenguaje es parte del problema, los caprichos de los símbolos y las palabras que hacen preciso que la realidad se adapte a ellas.
Como hablar de amor? El amor de mi viejo, el amor de una mujer, a los veinte y a los sesenta, el primer amor y el ultimo, cual de todos? Si amamos distinto a cada persona, que palabra reflejará cabalmente lo que sentimos en cada circunstancia particular? Ninguna. Ninguna palabra manifiesta sentimientos. Aun más, las palabras que esbocemos van a trascender en el interlocutor de acuerdo a sus propios sentimientos (o imaginario) y no de acuerdo a los sentimientos (o imaginario) del que las emite.
La única alternativa sería caer en una cadena explicativa sin retorno, palabra por palabra, cuya definición deberá contener una nueva definición, y una nueva y así hasta el infinito… o el hartazgo, en cuyo final se encuentra siempre, siempre, la voluntad de poder o la guerra misma.
Al valernos del lenguaje y al ser necesarias las clasificaciones para el desarrollo de nuestra cultura la realidad, nuestro entorno, nosotros mismos, nos convertimos en parte de una estructura finita de términos. Todos nuestros sentimientos se reducen a: “amor”, “odio”, “rencor”, “alegría”, “felicidad”, “tristeza”. Todos. Parece un extraño sometimiento útil, plagado de contradicciones y malos entendidos.
Los recuerdos, como todo en la historia, son irrepetibles, como un libro, cada leída es distinta, y siempre es distinta al hecho. Son inaccesibles a través de nuestros ojos, son ajenos dentro nuestro. Las mismas palabras trocaron su sentido y la hermenéutica no basta, es solo una bella teoría hecha de palabras custodias del lenguaje. El llanto no fue tan seco y la risa una mueca. El lenguaje amordazó nuestro espíritu.

El Silencio de los Inocentes


"La resignación es un suicidio cotidiano." Honorè de Balzac

El inocente al parecer calla pero no otorga, esa es su terrible paradoja, ese, es su lecho de muerte y culpabilidad no deseada, por que el inocente carga en sus hombros una pesada mochila de silencios, de gritos ahogados al calor de sus carceleros. Ahora bien, el que calla otorga y eso es una verdad universal que se reproduce a través de la tradición, si dejamos hacer a otros lo que podemos hacer nosotros, el resultado final del proceso (nos involucre o no) no es juzgable dado que nosotros otorgamos libertad de acción con nuestro silencio, el silencio otorga espacios que no cubrimos pero no nos responsabiliza (?) por las consecuencias no deseadas de nuestra acción, pero a medida que uno comienza a deshacer la maraña del silencio que cubre todos los ámbitos de la vida, comienza también a darse cuenta que el silencio no solo entrega derechos a los que quieren la tajada más grande para dejarnos a nosotros con la mas pequeña, sino que el silencio nos convierte en cómplices de estos abusadores del silencio.

En tanto y en cuanto, esta sintomática situación del mundo en el que vivimos no sea resuelta a favor del que grita, patalea o llora seguiremos siendo cómplices de nuestra propia condena a muerte, lenta, diaria y muy poco de biológica. Por eso podríamos decir que el que calla otorga, su complicidad con el crimen.

Entonces parece que llegamos a la puerta del rincón que abre mil ventanas, entendamos que el silencio nos vuelve cómplices de nuestra contradicción, y aun así siendo inocentes somos culpables por cómplices, el silencio que nos envuelve y nos susurra al oído acallando nuestras voces, es el peor conductor de nuestras acciones, porque si bien las reglas del juego están dadas de una determinada manera y uno parece que tiene que jugar a como dé lugar, podemos al menos no ser cómplices silenciosos y ser victimas reconocidas, reconocer al autor del crimen diario, discernir entre víctimas y victimarios y por una vez en la vida decir lo que corresponde: que no queremos ser cómplices, que si obligados estamos por todo un contexto que nos subsume en nuestro propio naufragio, no vamos a dejar de decirle al viento que lo que más vibra en él son nuestros gritos de rabia, que ya nada ni nadie ahogara nuestro sentir, y así al final podremos declararnos inocentes de un crimen que nunca cometimos pero que en definitiva permitimos que ocurra.

Recuerdos inventados


"Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos." Jorge Luis Borges.


Es una constante, algo invariable de nuestro mas intimo refugio, estoy hablando del romanticismo con el que teñimos los recuerdos, el tiempo que todo lo cubre con un espeso polvo que no nos permite sentir hoy como sentimos ayer, y el recuerdo se vuelve confuso, podría decir que hasta se vuelve maleable a nuestros propios deseos del presente, entonces el pasado se viste de presente y lo pintamos con deseos actuales, y así vamos perdiendo la memoria y también el tiempo, los recuerdos comienzan a ser una manera de vivir la vida a nuestro modo, a transfigurar el odio en amor, la tristeza en felicidad, y por que no también viceversa.
Ahora lo afirmo, los recuerdos son sucesos del pasado modificados en base a los sucesos del presente, lo confirmo una y otra vez, por que de eso se trata recordar; tratar de que algo finito se vuelva eterno y esas categorías están fuera del entendimiento humano, entonces como somos tozudos idealistas del pasado, todos los días (o mejor en el presente diario) recordamos algún suceso del pasado y le agregamos una pequeña cuota improvisación a ese recuerdo y con el tiempo queda, se asimila y comienza a ser algo real, pero ya nada es igual cuando el tiempo paso por encima, las piedras nunca son las mismas cuando las olas comienzan a erosionarlas. El romanticismo que tiñe todos nuestros recuerdos se vuelve repetición, un eterno retorno, entonces ahí nace el hecho de que todo tiempo pasado fue mejor, y claro...moldear el pasado es mas sencillo que imaginar el futuro, y así vamos en la jungla de nuestra cabeza que se escinde de nuestro cuerpo y parece pelearse con nosotros siendo una lucha desigual por que la mente siempre le gana a la fuerza.
Reposamos del tedio de la rutina en los recuerdos macerados a la fuerza del presente, nos basta con cerrar los ojos y vivirlos una y otra vez, recordar primero el escenario pasado, luego pensar en como llegamos al lugar, enumerar cuales fueron las casualidades que hicieron que estemos en ese lugar a esa hora y con esos protagonistas, y luego la puerta se abre y aparecen los actores de reparto de nuestro inventado recuerdo, y ahí es cuando comenzamos a rodar nuestro película imaginaria, y todo se desenvuelve medianamente de la manera mas parecida a como fue, pero nos empeñamos en pasarla mejor cuando nos acordamos del hecho, entonces es ahí donde la risa es carcajada y los orgasmos son abismos.

Terra Lliure

Parece ser el comienzo de un gran sueño, se les nota la angustia por lo desconocido, la felicidad por experimentar esa angustia y la rebeldía desatada de poder decir que si (con todas sus fuerzas) al sueño que recién comienza, puede verse en sus rostros el desenfreno y el apuro por devorar de un mordisco afilado toda la experiencia que esta por venir. Van llegando a la puerta de escape con sus afectos, con sus historias, con el pasado que queda y el presente que es suyo, circularmente suyo. Lloran, nadie sabe bien por que, pero lloran, están esperando una interminable agonía antes de subirse al túnel del tiempo donde las horas ya no son lo que eran, donde el tiempo se pierde en el cielo y los minutos caen por la borda.
Ahora si el tiempo se vuelve confuso, mas bien difuso, están aturdidos, nerviosos, demencialmente nerviosos, pero los minutos que solo son minutos no avanzan, hasta que justo en un minuto (como todo lo que sucede en la vida) la historia cambia de escenario, el calor troca en frío absoluto, los rostros cambian, la identidad se vuelve nada, ante semejante trastocamiento de la realidad ordinaria lo único que saben es que deben correr por que no llegan.
Lo viven como si estuviesen dormidos, como si les estuviesen contando un cuento, como en un sueño lleno de cambios irreales se los puede ver corriendo en busca de su nuevo destino, allá van, corren, desesperan y nerviosos (el tiempo cambia, las sensaciones aun seguían siendo las mismas) logran alcanzar su nuevo objetivo, pero siguen en el sueño entonces de repente el idioma cambia, todo es nuevo, el cielo, las caras desfiguradas, el tiempo y el espacio juegan sus cartas, están ahí...ahora si han llegado a destino.

Percepciones


Estábamos lejos, no tan lejos como la luna lo esta de la tierra, pero aun así era considerable la lejanía de nuestro paradero aquel día que la vimos llorar mientras el sol encandilaba su cara y la hacia brillar como una estrella, una nimiedad, un detalle sin sentido, una pequeña chispa que encendió un fuego de lágrimas que paradòjicamente eran acompañadas por un risa estupefacta por no entenderse a ella misma, ese día el sol le rebotaba en la cara y sus ojos mas color miel que nunca no se derretían por el calor de los rayos, ella lloraba su angustia por existir, por estar en el lugar equivocado en el momento menos pensado, pero el sol seguía quemandonos , ardiendo sobre nuestra piel y sus ojos aun así no se derretían, lagrimeaban pero no se derretian, tras el llanto se escondía toda una furia comprimida, y fuimos privilegiados espectadores de aquel espectáculo visceral de lo que es ser una persona que percibe los sentimientos con toda la fuerza del corazón, y fue ese día intrascendente un día único, el día en que algo cotidiano se convirtió en novedad, para todo aquel que supo ver en sus lágrimas la ternura desencajada de una mujer que se niega a privarse de sus sentimientos. La escena se iba desenvolviendo de una manera tan natural, que a las lágrimas su propia sensiblidad las transformo en risa, risa que volvió a mostrarnos a todos el tipo de pureza que aun se puede encontrar caminando por el lugar menos pensado, su risa era pura, tan pura como sus lágrimas, y aun seguía el sol ardiendo...

Del niño que queria ser futuro


Niño, ríe con demencia, ríe con ganas cuando logra olvidarse de su tiempo tristemente esquematizado en segundos, su risa contagia cuando su cara arde inyectada en sangre, a Niño le gusta reír, por que así se le vuelve menos tedioso la carrera contra su tiempo, cuando llega serio, blanco y melancólico todos a su alrededor ríen sin esquemas en sus nubes de humo terrenal, Niño se sirve sin ganas y observa con menos ganas su reloj, cuando la aguja se mueve un pequeño espacio Niño resopla sus quejidos, y el reloj se agiganta. Niño, recuerda cuando estaba bien, esos cinco minutos de gloria que todos tenemos y que como a todos se nos escurren entre las manos pero a Niño aun le duele el golpe de la caida, y vuelve a pensar en cuando estaba bien, cuenta con una regla de tres simple cuanto tiempo hace que esta mal, y luego la aguja un poco mas corrida a la derecha lo empuja a pensar en que desde la ultima vez que vio esa misma enemiga relojera esta un poco mejor, aunque sabe que cuando la aguja de la vuelta a su mundo en tan solo un minuto volverá a estar mal, es una ecuación que conoce y de la que no puede escapar, por que el tiempo lo tiene agarrado del cuello, y como aquel que pelea en la noche contra sus propios fantasmas, Niño pelea contra los suyos convertido en relojes destrozados con furia, por melancolías y berretines de nene bien, Niño no despierta con tranquilidad, Niño despierta quebrado por el llanto mas desgarrador, me animaria a decir que Niño nunca despierta.

Niño tiene una habitación llena de relojes viejos, y a todos los hace girar a contra marcha, todo aquel reloj que se revele y quiera dar la hora precisa Niño lo destruye con brutalidad, por que Niño odia su ecuación matemática de los sentimientos, Niño quiere ser feliz... A Niño (rumores de ensueño) de niño le susurraban cuentos antes de dormir, entonces Niño dormía placidamente, pero todo esto quedo hecho trizas cuando Niño decidió caminar solo, cuando decidió salir al combate, Niño fue conscripto de un ejercito que lo dejo solo, Niño no tiene rumbo por que ella lo dejo en el fango, por que ella le enseño la ecuación matemática mas perversa, por que ella le leyó el cuento equivocado...

El amanecer no avisa


Llego temprano y me siento en tu mesa,
me lleno la boca de poesías
para perfumar un poco la verdad,
para no desnudarme tan pronto
ante tus ojos absortos y tus oídos impiadosos.
No llevo reloj, no te digo que te espero.
Pero los minutos pasan y los árboles se desnudan
en un otoño tan triste como predecible y sincero.
Un caballo galopa en mi pecho.
¡No es mentira!
Aun conservo las herraduras tatuadas.
No debería estar en esta mesa,
no debería estar planeando que decirte,
pero soy tan inseguro que me aterra
no tener un plan para seducirte.
Después, como todo, se me irá de las manos
Me quedaré sin palabras, me cegarán tus ojos
Y con el filo de tu lengua me coserás la boca.
Lo se…
Lo espero…
Es probable que luego lo arruine todo.
Como siempre pasa en estos casos,
nos asaltará el amanecer en plena noche
llevándose mis despojos, tus recuerdos y mi olvido.
Será como si nunca hubiera ocurrido
Como si nunca hubiera venido.
Como si no nos hubiéramos conocido.
Seremos dos extraños.
Solo pasos al pisar en nuestros caminos distantes,
dos luces en la oscuridad del cielo
de esta ciudad que se aturde en un instante
con el rugido de esas dos estrellas muertas de miedo.

Cerdos en flores

Los cerdos abren bien grande la boca, se revuelcan en el fango y al ver todo lo que los circunda muestran sus dientes y escupen, en un grito que aturde, su carcajada cargada de cinismo y podemos ver sus ojos con la mirada perdida, ciega. Nos miran, con esa ceguera cargada de soberbia y vuelven su proceso en una recurrencia hipócrita de los que nos someten, su risa ajusta las cadenas y la boca se abre mas y mas, nosotros estamos petrificados y seguimos viendo su rostro, su risa que no es risa y su mentira que es verdad. Los cerdos comen en palacios de flores, no dejan sobras comen hasta llenarse y lograr ver que al comensal que acompaña su velada nada le queda por disfrutar. Se asquean de comida, se asquean de nosotros, se revuelcan en el vomito de sus propias miserias y no somos nada en su plato, pero el cerdo eso lo sabe, y sabe que explotara por los aires y que de su inmunda vida nada quedara, que su comida es solo un espejismo un oasis en el desierto de la incertidumbre. Los cerdos no hablan, no comparten, y se embarran, los cerdos son cerdos por que eligen serlo, por que lo disfrutan, los cerdos nacen y mueren como cerdos...

Noches de revolcòn


La ve en los sueños, andamio de la locura que no estalla al despertar, puede ver confundido las imagenes que se superponen entre si, generando una indescifrable selva de pensamientos ocultos, del alma dormida, la ve pero no la siente, sabe que esta en una, en otra y nunca frena la película. Se despierta agitado, ahogado en el sudor de la fría noche que lo envolvió nuevamente en un despertar sonámbulo que no hace mas que escaparle a la luna, sabe que mañana sera igual, el sueño, las imagenes, el despertar y seguir soñando las mismas pesadillas, las lágrimas, el colchón, que incorruptible, aguanta sus descargos de furia matutina, puede verse enrolado en el ejercito de la noche que lo ve sufrir, sabe que el sueño es un oculto deseo de la conciencia por limpiarse, por robarle a los ojos un poco del color sepia de sus fotos. Vuelve, con su andar cansino, y sus honorables formas, abre la puerta, su destino lo tiene a mal traer, lo tiene acorralado, pero como todos los caminos siempre hay escombros de lo que supimos vivir, sabe que lo tiene todo ¿lo sabe?, pelea cada mañana contra su histérica conciencia que lo lleva y lo trae por las paredes de su cuarto chocando contra algo que no puede controlar, lo que él llama sentimientos, vuelve la cabeza y se descubre en el espejo, pequeño, oculto e indescifrable, comienza a construir su propia muralla para que nadie pueda ver su jardín y que ya nadie pise su campos regados con sus lágrimas por que el amor lo defraudo cuando no tenia pensado crecer de un puñetazo, ese mismo que lo dejo del lado del camino donde solo se puede caminar con el barro hasta las rodillas, pero no esta solo en ese fango que ahora lo ve caminar con los ojos fijos en el piso.

Abrazo partido


No derramó ni una lagrima,
estaban secas sus pupilas
desde el ultimo llanto desesperado
muchos días antes de la huida.
Las facciones endurecidas,
una mueca vacilante en la cara.
Una distancia hecha abismo,
es la indiferencia que nos separa.
Quedaron flotando las letras
muertas en el aire espeso de su aliento,
perdidas buscando cobijo detrás
de palabras que nominan sentimientos.
Un abrazo en un pecho helado
se transforma en un abrazo partido,
donde mis brazos quedan enredados
y mis pasos caminan perdidos.

Interpretación libre


Despellejé ese juicio como propio,
como ese tirano abucheado
que termina perdido en la conciencia
de la pobre muchedumbre esclava
de sus impulsos mas latentes.
Ese enamorado silencioso,
ebrio y sufrido por su mentira mas piadosa,
por su amistad inquebrantable.
Ese idealista que se encuentra en su destino
como héroe propio e inmortal.
Con las manos empapadas en sangre
por liberar a su hermano
del acecho de los fantasmas de la noche
y de las noches de conciencia eterna.
Un amor oculto, solapado,
amor reciproco entre espíritus puros
que se debatieron en silenciosas miradas
y en deseos aferrados en lo mas hondo
desatándose en guerra en la víspera de la muerte.

Ojos secos

Parecía que se habían secado, que ya no tenían mas lágrimas para deslizarse por las mejillas, también parecía que todo llevaba una dirección, parecía que las cosas comenzaban a perder sentido, parecía todo antes de ella parecía, todo antes de ella era un espejismo, sombras solo sombras.
Ahora es quizá todo un poco mas claro, ahora ella seca las lágrimas que caen estrepitosamente contra la almohada, los ojos ya no están secos, ahora vuelvo a creer en algo, ahora es cuando todo es mas simple, ahora es tiempo de darse cuenta que antes todo parecía ser algo que no era.

Probando

Voy a probar suerte, no a buscar algo que pretende estar lejos, sino a probar suerte conmigo mismo. Verme allá me gusta, no ser todo lo que siempre soy, romper el molde al menos un ratito, decir y hacer, y sobre todo empezar a creer que en mi hay una alternativa a todo esto.Buscar, encontrar, perder, pero lo que intento es jugar, jugar otra carta, jugar con otra baraja pero no cambiar de jugador. Quiero, siempre quise, romper las cadenas, nadie dice que lo este haciendo dado que como alguien dijo alguna vez seré en ultima instancia preso de mi propia libertad. Parece que nos empujan a la esclavitud de todas formas, bien, prefiero mil veces ser preso de mi propia libertad y no ser simplemente preso. El ultimo escollo sera la muerte, algo tan simple como la muerte y algo tan inentendible como la ausencia es lo que explica todo el circulo vicioso que significa respirar y ver salir el sol.Una vez aceptado lo inevitable de la vida, realmente aceptado, ahí es donde la libertad se vuelve un absoluto donde vivir no significa solo buscar contener lo inexorable, sino que vivir significa esperar y desandar el camino que solo sentimos nuestro. Busco, caminos, salidas, voy ciego entre el ruido del murmullo ajeno que se sorprende de algo tan pequeño y a la vez tan gigante, espero poder al menos en esta partida poder divisar la punta del hilo, poder dar un paso mas en la resoluciòn de este interrogante...

Oculta conciencia



Ciegos los ojos estremecen mi conciencia
indicando el camino que parece perdido.
Lo trascendente parece desenvolverse
bajo el peso de unos parpados abatidos.
Despierto en un sueño y me siento pequeño,
puedo verme en sus ojos que están floreciendo,
veo mi culpa y mi deseo materializados
en un cuerpo que nunca pidió ser cierto.
No hay tiempo para comprenderlo,
es todo tan fugaz que la luna escapa
y nuestros pasos van posándose en sus huellas.
Es ahí cuando todo se desata.
La jaula se abre y una bandada se precipita,
(Un silencio sordo se apodera del preámbulo)
Mis pasos corren al revés que mis brazos
alejándolo del arrebatado sonámbulo.
La noche mas negra emblanquece en una nube
que se vuelve borrasca con el rugido de un trueno,
palomas blancas se adueñaron del cielo
precipitando la estampida de lirones sin sueños.

Durmiendo

Es el mar cuando nadie lo ve, pacifica, se la ve durmiendo, con sus gigantes apagados y aun así alumbra la habitación, es serena, demencial, enredada sobre sus propias marañas encantadoras de pelo, pequeña y acurrucada, se la ve durmiendo, se la puede ver de cerca como un placer, se puede intentar despertar temprano para ver, pedirle al sol que no encandile con sus rayos, pero el encanto parece romperse sigiloso, un gesto de ensueño, y lentamente sus parpados se abren para que el sol se esconda, nada ilumina mas que sus ojos, celoso èl se esconde tras las nubes, comienza ya a tejerse otro sueño, pero desde ese instante con los ojos abiertos…

La miel mas dulce

Odia, hoy volvió a despertarse entre tanto murmullo que lo aturde, volvió a salir a la calle ensordecido, y volvió a pagar por el trayecto que une su lugar con su no-lugar. Y ahí vamos, cargados de odio, odia esa voz aguda y obediente, odia esa complacencia con las ordenes, odia la obsecuencia de los trayectos ajenos, odia escuchar esos tacos retumbar en el suelo, odia esas manos abriendo la puerta y esas manos que palmean al que pasa, odia ese cuerpo amorfo y por ser demasiado humano, odia toda esa esencia, odia ese pelo, odia tus ideas, odia ese sabor a poder abstracto y poco concreto, odia ese ser creído y cargado de soberbia, odia esas calles, odia esos pies caminando por su vereda, odia dar vuelta la espalda y encontrarse con esos rostros vencidos por la mediocridad que eligieron y dan por hecha, odia reír junto a los que no ríen, odia cantar junto a los que no silban su canto, odia tus vergüenzas, odia que el tiempo (su tiempo) se escurra, eso es lo que mas odia.
Odia su propio odio, engendrado y macerado al fuego de sus vecinos, odia tener algo que odiar, odia el odio, será el odio lo que mueve su trayecto (ese que paga sin prisa) será el odio lo que lo libere de tanto odio.
Es justo cuando el odio comienza hacerse carne y puede ver su redención un poco mas cercana, puede ver su odio hecho sangre, verlo fluir por sus venas, puede verlo salir a chorros por sus ojos, empieza a creer que ahí esta la salvación. Pero justo ahí, cuando todo parece comenzar a desenredarse en una maraña de odio corpulento e infranqueable, puede ver o mas bien probar lo dulce de la miel, y el odio se refugia, se encierra en si mismo, se endulza, se empalaga, y todo naufraga en esa miel, en esos ojos, que miran hacia la nada o que miran lo profundo de sus nostálgicas pupilas cargadas de tanto odio. Puede sentir las caricias, y quiere aislarse, quiere fibrilar su propio corazón para volverse eterno, para dejar de ver al sol ponerse, para no tener que soportar sus cargas, sus miedos, sus ideas, puede sentir la caricia mas cariñosa, pero no puede frenar y creer que hay una absoluta sinceridad en esa mano que lo roza.
Hace un esfuerzo por llenarse de lo dulce de "vivir horizontal", de lo bien que se siente no sentir odio, de estar sordo y ciego, enceguecido por dos lunas que lo miran aun sin decirle nada, "adiós odio" puede escuchar a lo lejos, "adiós" escucha de cerca, y todo comienza de nuevo, el odio, la mano cerrada, la horizontalidad que no es como hace instantes por que, sabe, es fea la horizontalidad cuando uno se recuesta solo, el sueño, el trayecto, y esos pasos que retumban de nuevo y así la rueda sigue sin destino.

Ojos, bruma y sangre


La niebla comienza a tejer
su invisible ser,
y no nos dejara intentar de nuevo
aun llorando, al pantano lo tapara el hielo

Estas entre la bruma de la desidia
tus ojos inyectados de sangre
y tu risa diabólica,
tu mano sostiene un filo sin igual.

Tus ojos brillan en la soledad de la noche
y tu plan comienza a rodar
no tenès barreras, solo queres escapar y
con ese brillo esquivas los latidos del corazón.

Tus caprichos ofrecen un banquete
con sabor a derrota
tus victimas indefensas claman un ramo de perdón
y tus penas bañadas con lágrimas de sangre
surcan el río del olvido y la indiferencia.

Ya no quiero esperarte por siempre
un vagabundo errante seré
siempre pierdo todo por amarte
se acaba todo!!! alguna vez venceré!!!

Violento Despertar


.
Agota la monotonía incansable de un artista,
que se repite en un mismo baño, un mismo río.
La misma lluvia que desborda sus dulces mares
a veces se evapora con un sol que no es el mismo.
En un circulo perpetuo (unas anillas abiertas),
un camino cubierto por mantas de panes,
solo reitera un cuento que apenas recuerda
y que no dice nada de lo que ninguno sabe.
Sobre sus rodillas tambaleantes puede olerlo,
el cansancio que sudan sus testigos, ajenos,
puede sentir como irrumpe la peste del tedio
y caer sobre su espalda la fuerza del asedio.
Su destino amanece en la nube de un sueño,
en un empujón o un cachetazo violento,
que lo desvela con esa sonrisa amable
y encandila con el amor de esos ojos inciertos,
incondicionales…

Un minuto


.
Regalame al menos un minuto
(aunque sea un pequeño instante),
de estatuas y vientos quietos
de miradas y voces distantes.
Nunca supe que dice el silencio
que cree perderse en mis oídos,
un mar de medianoche en luna nueva
que en cada tormenta ruge aturdido.
Un sueño o un pestañear prolongado,
sumergirse en lo profundo del abismo,
allí donde el sol amanece embarrado
y donde siempre todo es lo mismo.
Un minuto! que el atardecer aguarde
y que los puños miserables no golpeen,
que la arena no caiga y las sentencias esperen.
Solo un minuto sin tiempo donde la realidad no encarcele.

Rio revuelto

Va silbando una melodía, en un laberinto de pasillos que conducen siempre al mismo lugar, tartamudo quiere gritar su canción para explicarnos lo que siente, silba, enmudece y se resigna, piensa, y vuelve a pisar el escalón con fuerza.
Todo se derrite cuando sus leyes son las que gobiernan. Por que sabe que la cárcel se construye con barrotes invisibles, tiene la certeza (y se lo repite) de que las rejas existen solo si creemos que existen (piensa), es ahí cuando él se da cuanta del poder de decidir, quiere, vuelve a dar un paso mas de la escalera que siempre va hacia arriba, vuelve a silbar y ahora canta una parte de su estrofa preferida, vuelve la vista y puede ver lo que sabe que no es real, lo ve y calla impertérrito ante la adversidad, escucha rumores, zumbidos, las voces que se acercan y todavía quedan mas escalones por subir, sigiloso sigue sus pasos, las paredes, los escalones de abajo, y los zumbidos ya cercanos y desgarradores, empiezan a convertirse en una especie de liquido viscoso que absorbe lo que encuentra a su paso.
Le gana la intriga, busca entre tanto tráfico de sensaciones y quiere conocer desde donde se avecina la avalancha, gira la cabeza con su cuerpo mas liviano, asoma para ver, quiere reflejarse en el charco inmundo por la viscosidad y puede ver como cientos de manos que aun ahogàndose no le piden ayuda, parece que no quieren escapar del río turbulento que los fagocita, ríe impiadoso, piensa, fija su mirada, da un paso más y silba...

Carta para un amigo (Año 2049)

Estimado amigo:
Me encuentro acá escribiendo esta carta y pasan por mi cabeza, como fogonazos, millones de imágenes que ilustran nuestros recuerdos. La luz titila, absurda y carente de potencia, y yo quiero escribir el ultimo párrafo antes que el primero. Por atolondrado, por que no quiero perder la linealidad en mi relato de las imágenes que brotan a borbotones desde lo mas recóndito de mi tesoro.
Estamos grandes, el tiempo destrozo nuestra violenta alegría, hasta aplacarla y dejarla como la luz que alumbra la birome con la que escribo estas letras, que parecen amontonarse en un amarillento papel que emula lo que alguna vez compre como cuaderno para escribir mis notas.
Fueron muchos años que pasaron, hoy recordaba aquel viaje de tu destino desatado, aquella juventud hervida al calor de no saber por donde escapar, esas sensaciones de inmortalidad que nos generaba ser joven, ese día abofeteabas mis miedos, ese día le dabas una vuelta de tuerca al asunto. Decías que eso no era para vos, que así la vida no puede ser vista como vida, y yo, boquiabierto imaginaba en ese momento a donde escaparía y con quien iría en busca de mi lugar, de mi forma de ver las cosas.
Te ibas diciendo que yo podría encontrarte, irme y buscarte ahí donde nada es lo que parece, encontrarte como quien por casualidad encuentra lo que buscaba antes de empezar.
Escapaste ese día, a buscar lo que te pertenecía, lo que alguien (quizá ese mismo alguien que no te pregunto si querías jugar a ser humano) cuando te trajo te robo, eso que por legitimo derecho te correspondía, y nos correspondía a todos, ahora mismo caminando por la calle todos esos destinos errantes merecen lo mismo, pero ciegos ellos.
Aun tengo esos sueños, en los que el cuerpo no pesa y las puertas están abiertas, en el sueño ya ni siquiera tengo la cara que tenia, las arrugas cubren de experiencias mi rostro y sigo buscando un lugar a donde ir.
Me gustaría un poco, aunque sea poco, contarte como estoy, y las cosas que hago en la cotidiana sucesión de soles, pero aun teniendo esas ganas de imaginarme lo que estoy haciendo en este momento, no puedo ni siquiera esbozar como es mi presente como es que termine así, aquí y como fue que llegue, desde lo que fui a lo que soy y a esta edad se vislumbra un poco mejor como hemos de terminar, como hemos de llegar a ese día donde el sol se muere y vive, para siempre, en nuestras oscuras pupilas.
Muchos se fueron, otros no pudimos, carentes del valor necesario, agallas, pasión, o tan solo faltos de un empujón que nos hubiese arrancado de todo lo que no nos gustaba. Y si, viejo amigo, no pude o peor, no supe escaparme de donde tenia las puertas abiertas y los grilletes bien ajustados.
Pasaron millares de lunas y todavía puedo verme deseando que el tiempo se suspenda, para seguir con la tertulia de aquel día. Para que todo sea como fue y como me gustaba que así sea, ahora ya estoy mas convencido de mi propia muerte y de mis propios errores, ya se acabaron las fichas y en el paño solo queda un destello del verde que recubría la mesa, esta todo como abandonado a esta altura de nuestras vidas.
Hoy desperté con una congoja sublime, por eso comencé sin un hilo conductor a escupir sobre este escritorio todo lo que el corazón bombea, desde donde escribo es un cuarto, con una lámpara a mi izquierda y un escritorio que hace las veces de compañero, a mi lado tengo mi bebida predilecta, todo esto parece ilustrado por el pintor (ahora en boga) que pincelada por pincelada retrata la triste década de los años 10, ensimismada sobre su melancolía.
Estoy aquí, solo, escribiéndote, recordándote y recordándome a los 20 años, cuando el cuerpo todo lo soportaba, y cuando irnos era una posibilidad latente, cuando la rebeldía podía estar parpadeándonos en el espejo.

Nos veremos en la próxima tormenta

El murmullo de la tempestad



Si estuviésemos durmiendo me despertaría tu llanto sonámbulo,
desesperado te arrancaría de tu letargo inquieto,
me mordería los labios, me ataría las manos.
Mis ojos se perderían en los recodos de tu alma.
Tus pupilas se verían violadas y se desparramarían en un sollozo.
Los cuencos negros vaciarían su húmeda sinceridad.
Estallarían los oídos de rojizas plegarias y
mi boca torpe se marearía con un balbuceo mudo,
buscando una salida en este laberinto de voces sin sentido,
que hacen eco en el horizonte de tu mar de dudas,
donde la cama se hunde y nuestros sueños naufragan.

Faro


Extraños tiempos nos muestran los relojes, las agujas no parecen fluir con la misma naturalidad y las alarmas suenan mas frecuentemente de lo que uno quisiera despertar.
La rutina del tic tac, al contrario del común, parece confundirnos, y tan débiles! Entramos en el juego del cambio y permanencia, de la fuerza y el sometimiento.
Buscamos perdernos en esta extraña maraña y en ocasiones despertamos anudados, enredados en el torbellino que nos impulsaba hace algún tiempo.
La meseta puede servir para recobrar el aliento y seguir ascendiendo esta pendiente que parece no tener cielo, o que lo transita desde el comienzo. El descanso puede ser un momento de inflexión o un momento de reflexión. Es probable que, a primera impresión, sea mas sencillo emprender el regreso cuesta abajo y pretender que no había suficiente fuerza en nuestras piernas para continuar el camino. Eso quedara en la voluntad de cada quien, y en la oculta conciencia que en sueños vendrá a mostrarnos lo mucho o lo poco que habremos dejado en la travesía, y lo mucho o lo poco que nos costaba continuar con la misma.
Razones y equívocos transitan como siameses, misión para un cirujano intentar separarlos. Lejos de nuestras posibilidades imagino que eso se encuentra. Tal vez, preferible sea escucharnos, alejándonos de esa pretensión y acercando a nuestros oídos las verdaderas palabras, no las que escuchamos de otras bocas, sino, las que escuchamos antes de pronunciar, que no siempre son adecuadas, por ser tan caprichosas y simbólicas, pero que sin embargo reflejarán un poco mas claro porque esta compuesta esta atmósfera.
Es muy difícil quererse, me puedo dar cuenta, pero tanto más difícil es no hacerlo.
El tiempo parece escurrirse entre los dedos y es ahí cuando tomo conciencia de lo poco que importa.
No hay apremios ni apuros, las manecillas precisas puedo no oírlas, sabiendo que aun nos espera el mundo. Hay una luz que me indica el camino y me invita a seguirla.

Perdido


Por un segundo lo recuerdo, confío en mi isla y todo rueda apretado de sensaciones, el sentimiento es puro, lírico. Levanto mis ojos que miran fijos la nada misma, que se desenvuelve en un circo del todo mismo, por ser la contracara de una moneda que mis ojos hacen rodar cada vez que un recuerdo desata mi ilusión de transportarme.
Una calle, un árbol, unos ojos, retazos de ilusiones de aquellos que naufragan derredor mío, todo destraba en mi cuerpo una leve brisa, esperanza de fugarme hacia el lugar donde vivirìa perpetuo e inmutable (cocinando mis sueños, con recetas gourmet).
Todo esta ahí, mi cuerpo como maquina reproduce los movimientos que le ilustraron los antepasados, y no quiere, pero no sabe rebelarse, la que pugna por esa fuga es otra parte, esa parte que en cada pedazo de lo cotidiano encuentra algo de que sorprenderse, por que no somos nada si nunca hubo nada, por que somos esto por que quisimos ser esto.
Ahí va, mi mirada perdida, mis ojos ajenos al terror son cazadores furtivos de las imágenes que mas me gustan, miro sin ver con los ojos puestos en otro lugar que no queda muy lejos y tampoco muy cerca. Voy ciego, perdido en la niebla de la violenta rutina. Perdido pero bien despierto.

Lejos de aqui


La mueca de su risa altera los nervios de quien lo admira, endemoniado fusila con sus ojos y sus gritos, el gigante lo mira y ríe, inundado de ignorancia y vergüenzas que saturan su vida, se miran y ríen, no se enfrentan, no pelea el gigante, no se puede. Se deja vencer, rendido ante la belleza del oponente y se regocija en su propia derrota. Acostado, derrama una lágrima, en la escena pintada al fulgor de lo más precioso. Cae rendido ante el clamor de no poder ganar, en esa obra no hay piedras, ni armas que dobleguen el entuerto. Diminuto, su cuerpo logra estallar y comienza a mostrar el camino, puede verse todo un poco más claro cuando nos alumbran sus ojos.
Vuelven a verse las caras, y sosegados caen en un laberinto ininteligible donde las palabras sobran y abundan los gritos, balbuceando indica la dirección, el cenit de la locura esta a punto de alcanzarse y él al estrechar sus brazos contra la inmensa masa de carne que lo ve bailar, puede cambiar el mundo, logra cubrirlo de vida pura y sincera.
Todo en su lugar, quizá nadie duerma esa noche, todos están riendo aún con las pupilas dilatadas del cansancio, parece imposible de creer pero de a poco, sigiloso y lamentable ira convirtiéndose en gigante.

Palabras al vacio


Balbuceando sus rumores, están escupiendo historias que no se sostienen en relatos, idioteces que caen por que no resisten su propio peso, los puedo oír y caigo rendido ante la incipiente verdad que tiene su camino, no me resigno y comienzo todo de nuevo.
De repente me encuentro solo, solo pero encerrado, la puerta esta entornada y una brisa de aire congelado se cuela por la abertura, la siento y por un instante soy un recuerdo, soy mi recuerdo, estoy ahí ciego en la noche, caminando por un bosque, andando libre y aunque lastimado ando feliz, sigo preocupado en volver.
Pum!!!!, todo vuelve a ser como es, la puerta estalla en un solo grito de encierro, el aire esta viciado de vuelta y esas voces vuelven a vomitar su hipocresía sobre mi. Todo se regenera, cíclico y vergonzoso. Humillante, diría aquel que no solo respira para vivir.

Cofre


Aunque te pierdas de mis ojos
y no me alcance la vista para buscarte,
bien sabiendo que te escondes y no debo encontrarte,
y que corriendo no es la manera de alcanzarte.
Aunque te desprendas de mi mano
y ella se quiebre del espanto de alejarse.
Aunque mi destino sea incierto
y tu camino tan siniestro de bifurcarse,
justo cuando me incendiaste el alma,
que parece no querer apagarse.
Aunque mis lágrimas desborden mis cuencos
y no tengan tu mejilla para arrojarse,
y aunque mis palabras hagan eco en el vacío
por no tener tus oídos para embriagarte.
Aunque solo un ramo de sueños tengo para entregarte:
Aun conservo los besos que olvidaste,
que anhelan tus labios para posarse.

Laberinto


Un laberinto se abre ante mis ojos, baldosas que nos muestran el paso del tiempo, todavía puedo ver al amor esperando ese beso que nos robaron. Una luz titila incandescente y la noche enciende los corazones martirizados por un dolor que el agua no sabe limpiar y el tiempo no puede curar, los adoquines sobre los que camino no son una escalera al cielo y encuentro tu cara desdibujada como un cruel reflejo de mí.
Tu historia se esconde, el barro ensucia tu visión, estas ahí pero no puedo verte, camino para encontrarte, sin dirección me choco con un sueño que no quiso despertar, que quiere seguir soñando, es un fantasma que no quiere resignarse, despierto sobresaltado por el ruido y el olor a caucho quemado sofoca mi respiración, el metal cae estrepitosamente sin sentido, la luz roja ardiendo frena por un segundo la rutina y la idea de escapar se vuelve material, pronto aparece la luz verde que quema en un instante la rebeldía de escapar, suena el chillido irritante del timbre y cada ves falta menos para ser, una tarjeta, una hora, una silla, un robot, un esclavo...

Ucronía


Persistentes y puntuales relámpagos
presagian el clamor de los truenos
iluminando en un instante sereno
la infinita eternidad del desenfreno.
Los parpados apagan la noche
y pretenden perderse en la bruma,
las imágenes se vuelven derroche
de recuerdos inquietos a oscuras.
Su voz vuelve a nombrarme
fingiendo que este dolor es vano,
en un desconcertante escenario
veo su boca aferrada en mis manos.
Me pierdo, se pierde, olvidamos…
La realidad se ha vuelto cruel fantasía
inventando pretextos para recordarnos
y pariendo al soñarnos una utopía.

Manos


A veces pienso que podrá estar a la vuelta de la esquina, otras tantas puedo sentir su presencia a mi lado, logro imaginar su mano, y el encierro que seca mis lagrimas convierte mis ojos en pequeñas gotas de vidrio, vuelvo a imaginar su rostro al verme padeciendo, me sacude los pulmones con una bocanada de certezas y comienzo todo de nuevo. Así son mis lunas.
Dejo que la imaginación corte al viento, y vuelvo a imaginarlo con la llave en sus manos, golpeándolas, usándolas para la percusión perversa de aquello que existe en su propia libertad.
Las imágenes se repiten, los espejos rebotan una y otra vez como la tormenta que precede al huracán, como el rojo explota en el cielo cuando el sol surca el horizonte.
Proyección de la libertad, espejismo del encierro, prisioneros sin condena y fantasmas combatiendo el olvido, todos en la misma escena, todos en la esquina, y también (desde ahora y para siempre) todos en la palma de mi mano.

Cuando la voz se quiebra


Otra vez en la mierda (o en el barro).
Los pies ya cansados,
cansados de estar parados.
No hay ayuda, no hay camino.
La voz se quiebra en desatino.
No hay respuesta a esta desidia.
Que laberinto tan siniestro me pierde
sin importar si ya es de noche o aun hay día.
Tan difícil para todos, puedo entenderlos
ahora que mis ojos no los miran.
Ahora que es a mi al que miran
y son los tuyos mi única guía.
Cuanto se absorbe sin escurrir.
Tanto que es costumbre y natural.
La voz se quiebra al no discurrir.
Los huesos tiemblan y los parpados…
los parpados parpadean
para sostener lo insostenible,
para evitar lo inevitable.
Y ahí se derrama sin saber por que.
Se derrama desde tan adentro y no lo veo,
entonces todo arde y no lo entiendo.
Siento algo. Siento algo que asoma de tan lejos.
Tal vez un juego de engaños.
Un juego que empecé hace tantos años.
Si pudiera salir podría escucharme.
¿Podré alguna vez decir lo que quiero?
¿Podré alguna vez mostrar lo que siento?
¿Podré alguna vez no sentir este miedo?
¿Podré alguna vez demostrar que no miento?
Preguntas hechas hace tanto tiempo
y nadie supo explicarme lo que esta sucediendo.
Y me voy, y me pierdo,
y finjo una historia que no quería contar.
Mis dedos me engañan,
juro que no es esto lo que pretendo esbozar.
La voz se quiebra.

Corriendo sin pausa

Amaneció un día, sin certezas y con un letargo que le parecía eterno. Tropezó aquel día con la fosa de su destino, cayo rodando calle abajo, atormentado de sentido y pudo ver el sol ardiendo en sus pupilas.
Comenzó así un nuevo camino, triste su caminar y quebrada su espalda. Una vez mas el brazo se doblega, una vez mas cae de boca al piso, alza la mirada y se resigna, puede ver su propia sombra quebrada en dos por los inexpugnables rayos del sol ardiente.
Lo oigo hablar, otra vez su grito mudo. Si, otra vez. Lo veo y me quiebro, le pregunto el por qué de su inestable conciencia, mudo, atónito me mira y con una carcajada tiñe mi vergüenza. Grita, enloquece, llora y corre, intento seguirlo pero va muy rápido en su carrera, las calles siempre parecen ser las mismas, lo veo pero no logro alcanzarlo.
En un simple rugir del viento se nos escapó el sol, estábamos corriéndonos y ya no pude divisarlo, oscuro era el panorama, las calles angostas y la incertidumbre de no saber volver me inundo los ojos de lagrimas.
Me perdí aquella noche, y nunca mas pude encontrarme.

La ultima curda

Su cuerpo reposaba sobre un inusual colchón, abigarrado de metales y sonidos agudos, sus ojos deslumbraban una historia, una luz que lentamente dejaba su incandescencia, esta acostado sobre si, sin comprender sus propias alucinaciones.
Veía su alrededor como una burla conciente de lo que ya no iba a suceder, esperaba atónito el juicio, esperaba poder ser lo que alguna vez fue. Lo encontré un día en ese desparpajo de dolor, estaba como siempre pero ya no estaba, su vida se fue a posar en los sueños de ella, y en los míos, para nacer de vuelta por las noches y torcer el destino, vaya uno a preguntarle al juez en que causa estará imputado, en que causa saldrá inocente de no haber pecado.
Me fui y volví en un suspiro, me traía una nube, y choque contra el espanto de ya no ser lo que éramos, todo se quebró en aquel suspiro, en ese grito al vacío del que nunca mas volvió, y así quedamos aturdidos buscando las respuestas que no supimos sacarle, extraña sucesión de hechos y la brasa que se apaga para volverse ceniza.
Ese fue el ultimo día que lo vi, cuentan algunos que se fue por que no soportaba su dolor, cuentan por ahì que lo vieron riéndose de mi, cuentan, siempre cuentan historias de los que se fueron, no supe nada mas de él, pero quien quiere saber algo mas cuando lo que se sabe es suficiente.
Quizá por las noches este merodeando mis alucinaciones y como una burla, con un silbido aparezca para contarme como es, al final, haber vivido.

Un camino desandado


Una pequeña escalera al cielo
escalón por escalón,
tu calor derrite el hielo
de este infierno de dolor.

Dedo contra dedo,
y de mi boca resbala un verso
contigo en la oscuridad no existe el miedo
que atado va a mi lado en un pequeño universo.

En mis sueños busco el cobijo
que tus brazos no saben darme
las imágenes se repiten, y aunque lo intento
del frío de tus ojos no logro escapar.

No es corriendo como uno tiene que escapar
es pensando y sabiendo como ha de andar
caminando iré, tropezando quizá
pero siempre dejare una cuota al azar.

Desesperanza en mi camino,
mis gritos, son dardos que yerran
mis dedos agotan letras, en mares de vino
pequeñas lagrimas en lo sordo de la noche que planean.

Este contrato no me gusta,
no es un buen acuerdo
la mano del que me da de comer
con violencia es la que muerdo.

La niebla comienza a tejer
su invisible ser,
y no nos dejara intentar de nuevo
aunque lloremos, el pantano se volverá hielo

Lagrimas de hielo


Mis mantas te esperan abiertas
aguardando el hilo de tu voz,
de par en par desenvueltas
ignorando lo que aun no se perdió.
Los brazos que urgen suspiros
procuran no ser aquellos grilletes
que aturdieron desgarradores alaridos
de un pasado raras veces silente.
Mi piel te acusa impiadosa,
victima del ardor de tu fuego
lagrimas de una mirada lastimosa,
son cenizas en gotas del deshielo.

Los muros de tu vergüenza

No habrá sueños, ilusiones o delirios
desaparecerán las ironías
y dudaras de tus certezas,
caminaras en un suelo fértil para tus ideas
Podrás sonreírle al sol y esperaras la luna,
tus pasos se perderán en la bruma de la historia
del pasado que te vio sufrir.
Caerán los muros de tu vergüenza
estallaran en el piso las lagrimas
de las que nos llenaron
y el aire que respiremos estará limpio.
Confiaras en el devenir sinuoso del camino
veras tu vida en un espejo y reflejaras
la armonía de un cuerpo.
Ella no estará para preguntarte
sobre la luna, su cruel reflejo te quitara una sonrisa
del alma, y podrás dibujar su cuerpo en el aire.
Tus pupilas dejaran de brillar, y sin embargo
las estrellas que supieron reflejarse en sus ojos
seguirán resplandecientes...

El sonido del viento


Aquello que todo lo seca con tan solo una brisa, que todo lo remueve, hace mas saladas nuestras lagrimas y hace tronar al cielo. Nos acaricia con una suave dulzura que nos hace sentir que realmente estamos vivos, para darnos cuenta que caminamos entre sujetos que ni siquiera pueden tocarnos, caen estrepitosamente en el mar de su propia nostalgia del cual ni el mismísimo viento puede sacarlos.

Sumergidos en esa tempestad, se ahogan por no saber nadar, ausentes de esperanzas se tornan simples esclavos del deseo de alguna vez poder llegar a ser alguien.
Completamente esclavizados ni se preguntan por el estado de su dignidad que denota un alo de miseria mundana que pudre todo lo que toca.

Sin embargo nosotros seguimos caminando de la mano del viento que nos acaricia y nos hace dar cuenta que realmente estamos vivos y que nacimos para padecer las injusticias y para pelear o para perecer en el intento de no ahogarnos en ese mar de mediocridad donde las olas rompen en nuestra cabeza

Lienzo efímero


Otra vez vuelvo a volver
dejando atrás el lugar y el momento
que quisiera perpetuo e inmutable.
Queda en el olvido el camino,
quedamos nosotros perdidos,
convertidos en recuerdos y leyendas,
y flotando en tu aliento y en el mío.
El cielo como paspartú de tu imagen,
tus labios que enmarcan mis besos
y tus ojos que velan mis tormentos.

Inoportunas decisiones


Puedo sentirte ahogado
con una respiración seca,
escucharte mudo llorar
implorando una respuesta.

Puedo oírte resignado
desvariando confesiones
que retumban al encontrar eco
en inoportunas decisiones.

Puedo verte en silencio
o en un grito desgarrador
que siempre se hace mudo
oculto bajo el manto del temor.

Puedo sentarme frente a vos,
y aunque se que me reflejo
no logro verme con claridad
al mirar quebrado el espejo.

Destino Ciego


Temeroso a la ceguera
mantuve mis ojos cerrados,
sin notar que era lo mismo
perdiendo lo que apreciamos.
Velado el rumbo equivoque,
infinitos enemigos me enfrentaron,
pero ninguno tan tenaz
como el destino desatado.
Muta en diversas formas,
cambia de tiempo y genero
me confunde siendo lumbre
y estoca en mi cerebro.
Abrumado de casualidades
e inconexas coincidencias
intento ver aun mas lejos
y ocultar las disidencias.
Pero siempre vuelvo a cero,
a recordar el sacrificio vano,
en el que tan solo me conforma
simplemente superar el desgano.
Espero un ángel que me guíe
en esta tormenta de espejismos,
tus ojos un oasis en la multitud
perdidos por no ser los mismos.

Sangre de mi sangre



Por que estas ahí, por que sos esas lagrimas que mis ojos no lloran, por que soy tu grito cuando todo queda mudo, por que sos mi sangre, por que esa sangre vuela sin razón por las venas y estalla en el corazón, por que esa sangre hierve cuando nos dicen que no se puede soñar, cuando nos caemos, por que la caída no rompe los sueños, los hace mas fuertes, por que sos mi voz cuando grito y cuando callo, por que sos simplemente vos, por que esa lagrima se vuelve un mar de desenfreno nostálgico y agónico, por que esa lagrima la secan tus dedos ensangrentados por tu violencia, por que esos dedos secan, por que estamos locos, por que no queremos ser parte de un circo, por que soñamos las mismas cosas, por que hoy hace ya mucho tiempo nacía, por que cuando nací no sabia que te tenia, por que cuando crecí te tuve, por que ahora te tengo, por que somos uno, por que somos sangre y no tierra...

Manantial de lagrimas

Al ver sus ojos de vidrio llenarse de lágrimas, se siente una cruel necesidad de explotar en un manantial de paz. Se las ve solas sin rumbo, esperando una calma que apacigüe su malestar, nada parece ocurrir después de que las lagrimas mojan la cara, y se siente una cruel resignación por no poder secarlas, las abrazo con fuerza al ver que se caen, intento que no se derrumben para poder seguir, por que como siempre y como nunca esta farsa sigue, por que simplemente somos un error de la sabia naturaleza.
No hay vencedores ni vencidos en una farsa donde nadie actúa y todos participamos, la derrota o la victoria son una mera sensación egoísta de una actitud propia, nada hay si solos estamos, tan solos estamos que cuando el dolor se apodera de nuestra esencia nos vemos débiles e indefensos. Sus lagrimas no paran de caer, y parece que mis brazos no se cansan de intentar torcer la mano que nos ahoga, mil pañuelos mas podré gastar secando su llanto, mil veces mas voy a seguir intentándolo, por que se sigue en el mismo camino por que nada puede distraernos de la cruel y única verdad que es existir, estamos aquí por error y no queda nada cuando nada es lo que siempre hubo.

Despertar de una mañana tipo


Despertaras un día cualquiera y estaré a tu lado.
Despertaras alterada de los nervios
y estaré para calmarte.
Despertaras anudada en mis piernas
y ese lazo se prolongara en el tiempo.
Despertaras sin saber que paso con la luna
me preguntaras historias acerca de ella.
Despertaras, y todos estarán despiertos,
podrás verlos, reposados en su dolor.
Despertaras y podrás ver tu ciudad como un hervidero de historias,
como un sencillo haz de ilusiones.
Despertaras de tu sueño
y sabrás que pudo ser peor.
Despertaras y sabrás que el tiempo se escurre en tus finos dedos.
Comenzaras a soñar el sueño despierta
y empezaras a construir tu propio sueño
a lo que sobrevendrá un aluvión de esperanza.
Te recostaras para sentir luego la sensacion hecha carne
y la sangre regara tus campos.
Estarás dormida aun?

Eterna Condena


Es honda la respiración sin agitar,

es cosquillas y un profundo abismo

en los ojos abiertos como el cielo

de no ver mis pasos al caminar.

Es angustia y sollozo seco de sed,

es palpitar sin ritmo en letanía

aguardando un rayo mas del día

que encandile lo mas sombrío del ser.

Es la respuesta nunca aprendida,

es el dormir con la luz encendida

por temor a que regresen por mi

aquellos que moran mis heridas.

Estalla sin impulso en la humedad

la pasión forjada en suaves caricias.

La verdad y la mentira quedan atrás,

la palabra que vale nunca es precisa.

Es acción sin reacción del testigo,

son sogas que me atan a tu condena

que se dicto con el ultimo silencio,

aquel que eterniza: no mas cadenas.